29 oct. 2012




ALBERGUÉ EN MI PECHO EL RECUERDO DE UN CAMINO.

Era de esos que uno encuentra en las distancias ajenas a su cuna, cuando por los senderos de la vida se aleja camino del horizonte andando en línea recta sin saber que la distancia más corta entre dos puntos es un arco, no una línea recta…y un poquito por eso aprendí.   Después de atravesar lagos, valles y montañas al otro lado del río me senté a descansar. Tomé una fruta que al azar cerca de mi cayó y en el deleite su dulzura refresqué mi sed. No se si dormí unas horas o días y mes, solo sé que soñando pasé allí el tiempo que reloj jamás marcó. Caminé despacio y miré a las distancias sin mucho pensar…..

El sol me decía que ya iba en descenso hacia las tierras del oeste, pero hacia el norte giraba yo.  Qué podía hacer sin brújula programada el norte frio se me antojó, y seguí la huella de algún fantasma disfrazado de oveja o de un sinsonte sin plumas ni fe, aunque los sinsontes apenas marcan las huellas así como el suelo me quiere guiar, pero uno cantaba burlonamente en las cercanías y se me antojó pensar en el. 

Al cruzar el río miles de peces muy coloridos me saludaban con sus colitas danzando leves el baile eterno de la flotación.  Yo nunca supe si eran seres del cielo o espíritus ciegos, pero los que al otro lado del río esperaban para cruzar calzaban botas de rojo y ocre, como los barros del fondo cierto que había en su lado, y las botas me atraían los ojos porque con ellas pronto esperaba verlos hundirse, pero los vi flotar. Nada dije, miro y aprendo, y eché a caminar. Allá a lo lejos se ve una sonrisa, camino a prisa, mis ojos viejos hoy, eran muy chicos, y no se si soy, aquel de entonces  o uno más listo, pero al querer recordar  hasta me da risa, limpié mis ojos con mi camisa  y casi me topo con una liebre que entre los yerbajos se me desliza y al elevar de nuevo la mirada, el mundo es llano, ya no hay sonrisa….Ya no hay sonrisa…

…Hoy yo recuerdo  de aquel camino, las azucenas que por doquier perfumaban las orillas del silencio y los pajaritos me llamaban la atención, pero mis ojos cargados de ausencias quizás, de otros mundos, de otra razones; o tal vez de un vida anterior que me ha llevado al recuerdo como corderito para que repare viejos recuerdos y los reponga al cuadro mismo que las distancias me hacen pintar dentro del pecho que se me inflama cuando me asaltan voces lejanas que pujan por mis plegarias… esas plegarias que un día cantaban los viejos cirios en el altar con sus llamitas que vuela y danzan, caliente llaman los corazones al altar.

No se si divago despierto o estoy soñando en medio de la noche larga de mil silencios, o la tarde rica bajo las ramas después del vendaval. No se. Nada se. Si acaso por mis ojos desfilaran en silencio las palmeras y las lluvias, los luceros que un día yo busqué, y si en el espejo de mis recuerdos me asaltan las memorias del ayer; solo sé que esta tarde, de mi lira brota una canción de la canción los recuerdos y de los recuerdos una vieja ilusión que renace, o de nuevo nace porque tal vez ya estoy muerto.


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