28 ene. 2011

NO TE SEPARES DE MI

sábado 3 de julio de 2010


NO TE SEPARES DE MI


No te separes de mí
Te lo ruego por mi vida
No te separes de mí
Solo tú sabes sanar mis heridas…

No te separes de mí,
Me moriría al pensar que ya no tengo tus besos
Que ya no buscas mis labios…

Escucha, por Dios te lo ruego.
Mis aires, mis ojos, mis versos,
-¡Ya todo te lo di!-
Y solo esto te reclamo
Y si un día me dejaras, pienso
Que nada quedaría en mí
Para seguir viviendo…
¡Es tanto lo que te amo!

Tú eres para mí la musa
de un amor desconocido…
…eres la llama de un fuego,
de un fuego bien encendido,
cual de nadie he recibido,
del que siempre pensé podía existir
¡Ahora soy feliz!-

Poco importa que pasen,
-aunque los cuento-,
los días y los meses…
poco importa si pasan siglos;
Porque el tiempo que me es
Por el cielo concedido
lo disfrutaré
beso a beso
y gota a gota,
como se goza el rocío
sobre un pétalo de rosa
y el perfumado jazmín,
bebiendo solo en tu copa,
para poder yo vivir

Eres aquél que siempre
En mis sueños esperé,
Eres aquél que a veces pensé
Que yo nunca encontraría,
que una quimera eras,
pura ilusión mía…

Pero una tarde risueño,
de sorpresa a mi llegaste,
-¡Dulce que fue ese sueño!-
Me miraste y sonreías…
Y sentí que te amaba al momento.

Te confieso que dudé, temí,
Hasta un temblor sentí…
Frio en mis venas sufrí,
Y mucho miedo de mí
-¿y para que negarte?-
Miedo tuve de ti…

Me asustó esta enredadera…
Mágica enredadera que un hada
Nos tejiera día a día
Al llegar a nuestras vidas…

Mas, de pronto,
Una vez el hielo roto,
En ella nos fue envolviendo
Y al notar que nos unía
con más y más fuerzas
su tiempo dedicó en silencio
al final entrelazando
tu vida con la mía…

Ahora tañe una campana allá en el cielo,
Y al vaivén de su péndulo encantado
Laten las mañanas,
vibran con las auroras,
mil voces de aves cantoras
y en las tardes,
los valles lucen más verdes…
Las caricias ya se extienden,
Y se ríen los rosales
Mientras el cristal del riachuelo
Se torna en espejo…
Mientras mis ojos
De alegrías sagradas se nublan.


Hemos amado mi bien;
Has amado y te han amado;
También he amado yo
Pero como nuestro amor
No existen cien
No existen dos…

Ya es tarde en nuestras vidas, amor,
ya yo no quiero,
Ni tu quieres.
no queremos,
ni podemos
olvidarnos de este amor que hiere
de este amor que duele;
de tanto amor que tenemos
de este amor profundo
como no hay dos en el mundo…

De esta madeja de amor,
De pasión, -¡Oh suerte mía!-
que nos consume día a día.
Unidos y amarrados ya los dos
Por una cadenas de besos
De caricias de locuras,
(Almas puras)
en la tierra y en el cielo
Y más lejos que esta vida todavía

Te quiero más que a mi propia vida
y sigo por luengos caminos
contigo cargado en mi alma;
contigo me ha llegado la calma
y punto a punto has cerrado mis heridas

Nunca te alejes de mi,
porque muy sola mi alma quedaria
con una herida muy grande, -
Mis sueños, mis ojos, mis aires,
-¡Ya todo te lo di!-

15 ene. 2011

¿BAILAR CON LA FUTURA REINA?

¿RUMBA CON LA PRINCESA, YO?

 by Don Gilberto
"Rhumba with That Lady, I?"

Muchos de esos grandes salones y altas figuras femeninas de la sociedad jamás le hubieran permitido a un pobre, a un plebeyo y extranjero por demás, pasar por sus puertas como no fuera para limpiar los sanitarios...mucho menos mirarla al pasar en sus ostentosas caravanas, y menos aún permitir que pusieran una mano sobre o alrededor de sus estructuras carniferas. Pero las guerras, en medio de todas sus escenas de horror, destrucción, miedos y odios, tiene sus pequeños espacios que, aunque menos serenos que oasis en el medio del desierto, tienden a darnos una limosna de agua al cuerpo a la par con un beso tal vez que nunca imaginar pudieras. Pero las ruedas de la vida, los molinos del señor, las fibras de la carne ceden a veces al miedo, y las más al amor.

Porque, aquél que tiene miedo abraza al extraño aunque no sepa el por qué...el miedo le empuja. Por otro lado, la hermandad más fuerte y duradera nace a la sombra de la marcha impulsada por los vientos que llenan las mismas velas. La Segunda Guerra Mundial, según pasan los dias podemos ver, le entregó a la sociedad humana una barrica llena de vino de un espiritu a veces enervante, agora perturbador y más alante de alegria, pero en todo caso forzando la rueda de la noria a dar un nuevo giro y moler más fino. El trigo ya no fué igual.

Millones de chicos con la leche en los labios, al decir guajiro, fueron arrancados de la teta de la madre, de las faldas de la maestra y del confin de los hogares para ser enviados, -(hubimos voluntariso, por cierto)- para ser enviados a matar y morir sin que supieran por qué, por quién o por cual razón, pero al caso da igual. No faltó hogar que no diera, y a veces perdiera, un hombre. Las balas, los torpedos y los desangres cobraban cada segundo de nuestras existencias su precio elevado en dolor, en secretos, en silencios, en ausencias, y sobre todo, en sangre inocente.

La industria se ve de pronto convertida en arma de guerra; la costurera, la maestra sin discipulos, el anciano sin fuerzas, los reyes sin trono. Hay hay que trabaja, hay que producir, hay que curar, cuidar, consolar y hasta satisfacer necesidades fisiólogicas por doquier.

Las fuerzas Aliadas tuvieron muchas armas, tanques, aviones, fábricas y costureras a veces improvisadas, como improvisados eran los jornaleros que por vez primera, ponian un remache, manejaban una antorcha, cosian una camisa o atendian a un herido...volaban un avión o salian a la mar. Todo era muy serio.

La alegria era la excepción. Poco habia de reir. Más lágrimas por doquier. Lágrimas al llamado, llanto a la conscripción, de nuevo lágrimas a la partida y... ¡Oh, señor!- más lágrimas al regreso, aún cuando las almas quedaban secas de las salinas gotas, cuando a la puerta tocaban dos oficiales portando una bandera doblada en triángulo sobrio.

Algo hay que hacer. Patriotismo, gratitud, ansias de colaborar, demostar al hijo y al novio que parten que aqui le ayudamos, se formaron los grupos. Cruz Roja, USO, y otros establecieron bibliotecas desde donde poner libros al alcance de aquellos que servian en los distintos frentes; se organizaron salones de bailes donde las orquestas tocaban como voluntarios o pagados por estos, y donde el alcohol no visitaba muchas veces, pero el café y los refrescos abundaban.. Cenas, ferias, bailes, conversaciones amistosas, respiros...

Hasta las prostitutas sirvieron....la guerra, ayudando en las oportunidades que se les dieran. Claro, que no en sus profesiones, por supuesto.


Y asi, las damas inalcanzables de las más altas sociedades, las amas de casa y las mujeres profesionales, unian fuerzas, para ayudar. Y ayuda nos dieron. Y mucha. Y de la buena.
Falta no hubo en los puertos norteamericanos, canadienses ni ingleses de rogar de buscan mucho las voluntarias abundaron.

Una tarde en el salón principal del gremio de marinos mercantes de Nueva York en que se celebraba una suerte de reunión para la alegria, de la que solo apenas recuerdo haberme tropezado, al tratar de recoger un tocado de piel de leopardo de estilo ruso, que se le cayera a una dama, con dos señoras cuyos acentos al darme las gracias era ruso e inglés, repectivamente. Las dos muy elegantes, la rusa cargaba exceso de pieles sobre su cuerpo, y me causó curiosidad la pieza que llevaba como adorno en la pieza que yo habia recogido: La hoz y el martillo. Cuando notó como yo lo observaba antes de entregárselo, me dijo, Estamos en América, ¿no?

Si; por supuesto. ¡Dioses del Olimpo, que belleza!
La que parecia inglesa, con un fuerte acento escandinavo, me sonrió.

Y los meses se esfumaron en el mar.
Dos recuerdos quedaron en mi. Uno, la rusa era, -y creo que fué, en realidad,- una de las mujeres más bellas que jamás he visto.
La otra fué que algunos hombres que no tenian ninguna pinta de marineros, parecian
vigilaron disimuladamente aquella pareja femenina. Pero bueno, eran mujeres,..

Y luego Londres. Me fui al salón de la Embajada y con un grupo de amigos noruegos a su iglesia. Mi amigo, casi mi hermano, cuyo apellido provenia de su ciudad, Stavanger, me contaba por el camino donde vivivian el rey Haakon VII y su hijo, el heredero Olav, la historia de los reinos de Dinamarca y el nuevo reino, el KINGERIKET NORGE, mientras acariciaba su boina azul de Prusia, con la inscripción aquella de "Norske Kongelie"....

La noche estaba fresca, las inmensamente largas mesas exhibian una cena digna de una convención de vikings, piense en un manjar y alli lo habia, y habia cerveza.

Una banda de las fuerzas navales inglesas y noruegas recién organizaba vino a dar a los bailadores una noche sin igual. Marchas, waltzes, pida por esa boca....Y bebiamos bastante también... aún que aquello, que se producia para estimular a las fuerzas noruegas y a los Aliados, si alguno habia, por supuesto, tenia unas caracteristicas de alta sociedad pocas veces visible para los ojos de una marino cualquiera. No habiamos muchos de cabellos negros o castaño oscuro, como yo... y mucho menos con un pequeñño bigotito negro. Eso era entonces, tabú. Pero yo siempre he sido yo. La moda no es mi fuerte. Dicen que visto con elegancia. No sé, pero soy yo; no el modisto quien me viste.

Bailador paticuadrado que soy, no hice mucho esfuerzo por ir al piso. Pero, con una alegre copa de champan que una joven me ofreció, me recosté al piano. Y mucho tiempo pasado y bastante de copas que según la fiesta avanzaba mejoraban de calidad y abundancia, llegó el momento que la pianista, tal vez cansada de mi presencia o, si fué mi dicha, al notar que yo a veces entonaba las notas que ella, en sus turnos tocaba, me pregunta, ¿Cantas?

Algunas veces. ¿Profesional...?

¡Nooo!

¿De donde eres? Oh, perdón, no debi hacerlo; está prohibido.
Lo sé. Soy cubano.

¿Lecuona?

¡Ah, señora, gloria de Cuba, Lecuona!

Y según me hablaba mirándome fijamente a los ojos con una inteligente sonrisa, sus dedos se delizan sobre el teclado y a mi se me escapa...

"Yo son carabalí,
negro de nación;
sin la libertá,
no puedo vivir..."

Y sin darme cuenta de que la orquesta nos estaba tocando, parece que llené el salón, y hubo ese silencio educado que solo los europeos saben hacer.

Y la pianista me cambia el rumbo...."Damisela encantadora..."
y sigue la mujer. Yo nunca supe, bueno, ya tenia bastantes copas ante mis ojos, cuando fué que la orquesta se unió al piano, cuando aquella hermosa dama me arratró al piso...
Si, yo creo que me arrastró, porque vi debajo de mis pies unos pies rojizos, largos, unas caderas amplias y una mujer alta encima de esos atributos mientras que me parecia que estaba abordo del barco soñando con una sirena que me decia, cántame...cántame en voz baja, al oido... yo sé que mi paticuadrada existencia de pronto flotaba sin tocar el piso: Creo que en ese momento descubri que podia bailar.

"Bésame,
bésame mucho;
como si fuera esta noche..."

Me agarró el brazo izquierdo que flotaba casi sin rozar su vestido y se lo ajustó a la espalda, levemente un tanto arriba de la cadera. Y se lo apretó a cuerpo.
"¡Asi yo rhumba melior!" balbució en un raro español muy suyo.

Y no sé cuanto tiempo duramos en esa situación antes de que un anciano muy encopetado vino a cortar... y me plantó un beso en la boca, y se alejó sonriente con el caballero.

Las horas pasaron. Los refranes casi siempre tienen alguna buena razón. El tuerto en casa del ciego es rey. Yo, en aquel baile fuí el tuerto, los otros, con respecto al baile afrocubano, mientras que lo disfrutaban, no me eran competencia...Vamos, Gilberto, no la estires....

Los tragos, la mujer aquella y las horas se hacian ya suficiente carga sobre mis vanidosos sentidos...pero no podia correr. Diantres, me decia, ¿por qué ahora, si me han visto lo mal que bailo y lo borracho que estoy, tantas mujeres quieren bailar conmigo?

Yo no sé cuando ni quien me llevó a dormir...ni donde.

Yo nunca he dormido la mañana; solo esa vez.

"¿Can I come in, please?"

¿Dónde estoy?

Entre amistades. Se puede duchar y baje al comedor, su almuerzo está servido.

¿Pppero...?

Luego. Con permiso.

En el comedor fueron muchos y muchas quienes me sonrieron al pasar. ¡Caray, me dije, -los noruegos y los ingleses no son de hielo...!

Dos noches pasé alli disfrutando sin saber porque.
Luego apareció mi amigo Stavanger con un oficial muy respetuoso.

Stavanger nos presentó.
Cubano, el "skibforer", (Capitán del barco) Oloff desea tener unas palabras a solas contigo antes de que salgas de aqui.

¿Qué pasa? ¿Estoy preso?

No, pero casi. El te explica. Yo los dejo solos y espero afuera.

Sin esperar mucho y sin muchos rodeaos el Capitán Oloff me espeta unapregunta en un fuerte tono de voz, casi un grito. "¿Ve usted? -muchos tenemos voces fuertes.
¿Para que, le dije, serviria un capitán o un contramaestre sin voz?

Usted canta bien. ¿Acáso lo hace profesionalmente?

No, solo cuando me doy unos tragos.
¿Borracho?

Póngale nombre usted, señor...

Bien, al grano. ¿Sabe usted con quien estuvo tan divertido la otra noche?
Con una bella y gentil dama.

Le hice una pregunta...espero una respuesta.

¿Estoy obligado a responderle?
Digamos que hablando entre amigos, si.

Siendo asi, le soy franco, me gustaria saber quien es...pero...

¿No lo sabe?
No.

El buen hombre suspiró...Solo le pedimos una cosa. Grite usted al mundo entero lo que se ha divertido entre nosotros. Bien sabemos los servicios que usted ha prestado al reino de Noruega, y se lo agradecemos. Se sale usted fuera de la mayor parte de los marinos de otras tierras que empleamos en los puertos de allende el mar....hay ahi, en noruego e inglés...

pero de pronto mi buen capitán se suelta en español. Señor Rodriguez, yo no estoy autorizado para decirle a usted quien es esa dama. Algún dia lo sabrá. Por ahora, por favor, guarde la lengua y nunca mencione su nombre.

No pude evitar una atronadora carcajada.
Mi querido capitán Oloff, nunca diré que tuve en mis brazos, bailé con, y canté al oido de una aparición extraterrestre o en espiritu...

Los dos reimos.

Un apretón de manos
y una pregunta, señor Rodriguez,
¿es usted realmente de La Isabela?

Si, lo soy...

¿Sigue Manolo Sizaña vendiéndole ron con café a los noruegos que van alli...?
No; no me lo diga.

Y se marchó riendo.

Yo me regrese, no; Stavanger me llevó, a otro barco que salia para la Groenlandia de nuevo.

Yo dije hace unas lineas que Stavanger era para mi como un hermano. Navegamos juntos hasta que lo mataron.

Pero él no podia guardarme el secreto una vez que estuvimos en Sukkertoppen. Una tarde, como si por indicación de Odin o Thor supiera que va a morir y no quiere guardarme el secreto más allá del sepúlcro submarino envuelto en lonas y cosido por mis propias manos.

Cubano, amigo mio; los noruegos te queremos mucho a ti.
Vaya regalo que me haces; si al menos me dijeras que las noruegas....

No es chiste. Hablo en serio. Me miró fijamente a los ojos, como no recuerdo que jamás lo hiciera anteriormente. Escúchame, dijo, y nunca repitas pòr mucho tiempo las palabras del Capitán Oloff, ni estas que voy a contarte.

Oye, Stavanger, mi querido hermnito; estamos a unas millas de polo. Está frio, tal vez no salimos con vida (¡Santo dios, ¿por qué pronunciaria yo esas palabras?!), de este lugar.

Calla, cubano, siempre me cortas. Yo hablo poco, pero no me dejas nunca acabar una frase...
Vaya, flaco; dime, yo me callo.

"¡Conio!"

Mal español el tuyo.
"¡There you go again!"

Silencio, cubano; silencio que tu amigo Stavanger quiere decir El Sermón de La Montaña en griego, acompañado de tres Avemarias...

"Cállate, conio."

¿Te acuerdas de aquella dos mujeres, la rusa del tocado de cosaco con la chapa bolshevique, que encontramos en el salón del sindicato en New York, que le recogiste el sombrero del suelo mientras ella conversaba con la inglesa aquella muy bonita?

Creo que si, por cierto, te lo dije entonces, esa rusa es una de las mujeres mas bellas que he visto en mi vida, pero....

Pero es comunista, me cortó Stavanger. Bueno, no se te asocian esas mujeres a la dama de Londres. Yo soy un gran fisionomista, pero debo haber estado más borracho que de costumbre, y a mi el alcohol no me ciega muy facilmente, ni ayer, ni hoy, pero, bueno, NO.

Eres un Don Juan loco. Tonto. Piensa.
Hoy por hoy todos los ingleses y noruegos que estuvimos en esa fiesta te odiamos, te envidiamos, o te aplaudimos. Nosotros los de acá abajo no podemos tocar a esa dama, mucho menos abrazarla y ser besados por ella mientras le cantabas al oido. Todo el mundo lo vió.

Bueno, ¿y que de particular tiene que un hombre y una mujer....?

Mucho. -Me cortó.

Si hubieras observado un poquito nada más, tu hubieras visto que esa mujer era el centro de la atención antes de su encuentro contigo y, después tú te convertiste en el centro de atención de las mujeres mientras a ella se la llevaban aquellos gentiles caballeros que solo miraban sin comer, beber, ni hablar con nadie.

¡Bah, no me vas a decir ahora que por berrear...!

Cantas bien, tienes buena voz, eso le atrae a las mujeres. Y además, este evento fué creado para distraernos a los que lo damos todo por la patria, y tu lo haces muy bien. Todos te lo agradecemos, pero hay reglas en el Kongeriket Norge, que son inviolables, y aqui estás tú, uno que no es súbdito del reino, poniendo su mano en el cuerpo de la Princesa Real...
¿Ahora me entiendes?

Quisiera poder entenderte, hermanito. Pero, no; no te entiendo con tantos rodeos...

Perdona, pero es que para un noruego es dificil tener que hablar del reino.¿No me dirás que yo bailé con la Reina Maud, esa es fea, ¿no?

No, con la reina no; pero con la Princesa De La Corona, si.

Me asustas.

Hipócrita y metiroso, como buen cubano.

¡Ajá, con que esas tenemos..!

Mira, te lo voy a decir de una vez. Esa mujer con quien estuviste en Londres, y antes en New York, es nada menos que La Princesa Martha, de Dinamarca y de Noruega.
Ya lo sabes todo.

Ahora comprendo muchas cosas...

Y Stavanger murió a mi lado. Como me lo pidió, yo mismo cosí su envoltura de lona, le puse su última cerveza canadiense, Moulson, sus cigarrillos Chesterfield que los dos fumábamos y un retrato que siempre cargaba de su santa madre.

Y le dí un abrazo en mi yo interno, que aprieto aún
 
 
Posted Jan 7 2010, 06:59 PM in LITERATURA SOBRE EL MAR

14 ene. 2011

¿POR QUE TE BUSCO, POR QUE?

¿POR QUÉ TE BUSCO, POR QUÉ?
Por
Gilberto Rodríguez
¿Por qué te busco?
¿Por qué?
Si mi cerebro se niega
¿Por qué buscarte otra vez?
Porque el corazón me riega
 De sangre y mucho dolor
El jardín de mi existencia
Y a mi cama y mi sillón.
No la busques, corazón
Mi cerebro te conmina
Mírala como camina
Tal feliz en la distancia…
“No, eso es solo la elegancia
De su andar que es zalamero,
Mira, cerebro yo muero,
Matado por tu arrogancia.”
No ves, corazón cegato,
Que conveniente no es
La he separado, lo se
Porque te hirió tantas veces
Que te has tragado las heces
Los amargo y las sales
 Del lagrimal y no vale
La pena volver atrás.
Tranquílizate  y verás
Que otros amores te llegan
Desde los campos y mares
 Desde los montes y el río
Y al final de los cantares
Pobre corazón tú eres mío. 
Tú serás mi pensador
Yo tu maquinita soy
Mira que si yo me voy
Ningún amor necesitas…
Si tú te vas, corazón.
Y los amores me faltan
Me muero, tú me haces falta
Más,  tú pierdes la ilusión.
Y por eso no te busco
¿Por qué te busco por qué,
Si mis adentros se riñen?
Las razones no destiñen,
El corazón sigue amando
Pero el cerebro penando
Y por tu amor aun sufriendo,
Pero con mucha razón
Claro se lo está diciendo…
Pero, corazón
¿Hasta cuándo?

ESTOY PERDIDO

ESTOY PERDIDO
Por
Gilberto Rodríguez

Me pegué a tus labios
Y cerré los ojos
Me entregué a tus besos
Sangrientos y rojos
Me miré  en silencio
Como andante sediento
En tus pequeños ojos
Y al aspirar tu aliento me perdí del todo.

No tengo horizontes
Ni nortes ni oestes
Ni valles ni montes
Ni azules celestes
Ni tengo tus besos
Estoy perdido parece…

Se me escapan las horas
El tiempo perece
El mundo te adora
Mi alma te conoce.

Tu vida y mi vida
Las  sellé con un beso
Así  las heridas
Más duelen por eso…
No me duele la muerte
Ni la falta de luz
Me duele mi suerte
Porque aquí no estás tú,
Solo quedan dolor y tristezas,
Recuerdos del beso
Y del ojo y de ti
Y el reflejo de ayer
Del ayer que viví
Recostado a tus besos
Entregado a tus brazos
reflejado en tus ojos
muy pegado a tu piel.

Perdido estoy sin ti
Más perdido que el cristal
Que se rompió en la caída,
Y más frágil que la madre,
Cuando ha parido una hija…
Nada me duele mujer
Nada sienten mis caricias
Solo quedan las delicias
En mis labios,
Como ayer
Al recordar los momentos
Que te tuve con placer
Nada queda, solo restos
Delirantes por volver
Al puerto que ayer dejamos
Porque perdido al nacer
Voy  recogiendo los restos
Llenando uno y mil  cestos
Con las cartas del recuerdo
-¡Cielos, la lengua me muerdo!-
No sé si estoy vivo o muerto
Lo que sí bien sé por cierto
Es que sin ti
Estoy perdido.

POR TUS OJOS

POR TUS OJOS


Me miré en tus ojos,

Profundamente miré

serenamente miré...

Tus labios profundamente rojos

besé

y una vez más besé

y otra y otra y otra vez..

Allá por los aires volaban los ciervos

la golondrinas cantaron al fin

Y una luciérnaga juguetona

se acercó a tu cuerpo.

Tratando de mirarse

como yo en tus ojos.

Mientras la brisa rezongona

calmó tus antojos.

No se si tu sabes

lo que en tus ojos yo vi

volaban de tu alma mil aves

golosas directo hacia mi

Pobres del cielo se dicen

los que no saben de amor

Yo, cuando me miro en tus ojos

ellos, esos ojos tuyos,

esos ojos que emiten rayos de luz,

esos, esos tus ojos brujos,

sin palabras me dicen:,

ven, para que el mundo nos mire,

para que mi perfume respires,

y que disfrutes de mi,

y la eternidad nos mire..

Mira, mira dentro de mi,

de mi te doy lo mejor

Solo tuyo es mi amor.

Ya eres dueño de mi



 Don Gilberto

1 comentarios:


sumira dijo...
Que feliz debe ser la dama que inspire tanto amor y usted que tambien lo recibe pues lo pudo ver reflejado en sus ojos. Los ojos nunca mienten son la ventana del alma. Felicidades a los dos.

13 ene. 2011

SIRENAS

SIRENAS

LA PRIMERA SIRENA CANTABA




Por Gilberto Rodriguez



Porque tú lo has pedido escribo esta historia. Y para ello he tomado la tinta de

un calamar, la pluma de una gaviota y el arena de la playa de Varadero mientras

miro al Mar Egeo. O tal ves para otro mar.



Porque solo sé que alli hubo un reino. Y el Rey tuvo un hija. Y la hija era la

mujer mas bella de su reino. Y el rey sentia el orgullo paternal hecho de carne

y el gobierno de la isla hecho de miel. Tal era su alegria, cuando nació la

princesa.



Por aquellos tiempos los hombres eran casi dioses y los griegos eran sus

maestros. Las mujeres eran bellas piezas de salón, adornos del titán,

silenciosas servidoras del plumaje. Aves del Paraiso Terrenal o algo asi solo

eran.



Lo banquetes del Palacio, orgias de vinos y corderos asados eran. Los guerreros

cargados de filosas armas al rey adoraban y a su lado al enemigo matar podian. Y

las princesas eran premio que los reyes daban no a mejor ciudadano ni al mejor

partido, sino al mas rudo de sus gladiadores. Y vino esta princesa, y llega una

noche de luna llena.

Las cuerdas vibraban en los instrumentos,

los tambores ensordecian los timpanos auriculares y las glotonas gargantas

gruñian "cantos" de victoria celebrando las futuras batallas al son de la

borrachera.



Esa noche, afuera, en el balcón del frente de palacio, la princesa contemplaba

la luna llena, cuando un gañán pasaba a cabalgadura lenta frente a su asiento.

El jóven, a ver a la Princesa sentada alli, a solas, mientras el ruido de los

tambores y las voces del salón comedor hendian la solitud de la noche, bajóse de

su equino transportador y se inclina en profunda reverencia ante la bella mujer.



Y surgió una luz.

Esa luz interna habia de llenar el delicado corazón de la princesa.

Pero el muchacho era un hijo del pueblo, un plebeyo. Y a los plebeyos se les

prohibia siquiera mentar por nombre a sus Señores y mucho menos podian acercarse

a la princesa.



Pero el jóven jinete se acercó bastante al saludar. "Sois osado, pleveyo, al

acercaros..."



"¿No os toca la luna a vuestra Alteza?"



"De cierto."



"Si Selena besaros puede, Alteza; me permito ofreceros mis 'careyes' en prenda

de mis respetos...."



La mujer en traje de princesita consentida aceptó la oferta. Una pulsera de

concha de carey tallada con unas palabras sencillas:



"Os Amo."



Y se marchó al galope.



Los dias pasaron y uno de los alabaderos del Rey se lo enteró a la brisa, y los

vientos soplaron más allá de los confines de su reino, y las historias crecieron

y crecieron y se hicieron eco de todas las perversiones de un mundo rudo y casi

animal.



Luego vinieron las batallas y los guerreros se mataban entre si por ganarse la

voluntad del Rey, para que les diera su princesa. No por amor, por lo otro...



Y en las noches de plenilunio la princesa sentada en su balcón esperaba ver

pasar aunque de lejos a su pleveyo cabalgante.



Y su corazón penaba de dolor y ausencia, y ella comenzó a cantar sus cuitas de

amor. asi nació de su garganta una queja, de su ilusión un gemido y de sus notas

un oleaje de ciervos que saltaban sobre valles y montañas, se alojaban en los

cielos y de alli atraian a los marineros con sus cantos y las velas de las naves

se convertian en gaviotas y volaban por los mares y hablaban de una mujer, de

una princesa, de una leyenda y la historia creció sin que la pobre princesita

supiera que era ella y su sufrir lo que las aves cantaban.



Y llegó una tarde en que el gladiador mas rudo reclama a su rey, la mano de la

princesa. "Mi Trofeo", decia.



Y el Rey, aun cuando medio a su disgusto, dispónese a cumplir las leyes de su

reino.



"Mañana os casais", fueron sus palabras.



"Pero, padre..."



"¡Majestad!"





"Majestad, yo no amo a ese hombre.."



"El Reino tiene sus leyes."



"Y yo tengo un corazón"

"¿Es que osáis desobedecer a tu Rey?"



"No, padre, me atrevo a amar...al hombre que mi corazón ha escogido para

esposo."



El Rey se encoleriza y parte de la alcoba de sus hija con un fuerte portazo.

Manda a

que le traigan al jóven plebeyo y ante sus tropas y ella lo increpa.

"¿Os atrevisteis a fijar tus miserables ojos sobre la delicadeza real de la

Princesa. Por tu crimen serás mañana echado a la bahia de los tiburones."



Y de nada valieron los ruegos ni las lágrimas de su hija. Al amanecer una

multitud se reune a las orillas del mar para ver la ejecución de uno de los

suyos por el simple y grave delito de amar.



Encerrada en la torre por órdenes de su padre, la princesita cantaba durante

toda la noche sus cuitas de amor. La torre estaba situada a la orilla del mar.

Tal vez desde alli podia ofrecerle a su amado un último

adiós.



La multitud de entre borrachos, guerreros sin almas y madres fieles hacian un

ruido de voces confundidas con los de vivas al rey.



Y los tiburones enardecidos realizaron su macabra misión sin siquiera respirar.



Unos dias mas tarde el rey manda a sacar a la princesa de su encierro y llevarla

a la orilla del mar, justo donde sacrificaran, por sus deseos, al amor de la

princesa.



"Mirad, ya vuestro plebeyo no existe; ahora os casareis."



Luego llega el dia.



El dia de las anunciadas bodas la isla amaneció de fiesta. Unos y otros todos

bebian, gritaban, alardeaban con sus adulonas armas y barbas sudorosas, olientes

a pescado seco o carnero sin lavar, y se movian en todas las direcciones

tratando de acabar tan cerca como pudieran a la ceremonia real.



Y el momento no se hizo esperar, el palacio, la torre y el mar andan muy cerca

el uno del otro y alli, la cermonia del juramento, siguiendo las costumbres se

ha de tomar.



Marchan, Rey, Pincesa y demás por la orilla del mar. Regocijado el Rey descuida

su brazo, mientras su hija, su princesa, canta una tonada sin igual.



Un salto, un grito, uno como terremoto humano, una manada de tiburones, unas

manchas de sangre y una canción que surge de entre las olas y una leyenda mas.



Cantan las ballenas desde entonces; rien las olas al jugar, crispan las

caracolas el sonido del carey y cantan en los corazones del marinero y sus

hermanas, la ilusión de amor, que nos legara una mujer que supo amar.



Esa mujer, princesa, novia y amor, es para nosotros, hermanos, la que se

llamó...

SIRENA.




MIS ARRECIFES

MIS ARRECIFES




Don Gilberto

¿Quién soy? Yo creía saberlo. Pero no; no lo sé.
Mi ego, ahora me doy cuenta
es más alto que el Himalaya
y sin embargo mi vida es más pequeña que esa gota de rocío
que has visto sobre el pétalo de la rosa.
Príncipe y mendigo me han llamado;
tengo más riquezas y menos capital que un gorrión.
Capital no se conservarlo, trae muchas preocupaciones.
Riquezas acumuladas y sus intereses
creciendo mientras duermo porque soy un aprendiz de amante.
Nunca se sabe mucho del amor.
Se puede ser ostra y hacer del grano de arena una perla
y se puede matar una flor con una mirada.
Yo quería ser.

Si. Yo quería ser.
Y dediqué cada minuto de mi vida a aprender lo que hacían los otros:
los hombres, los pueblos, los religiosos, los políticos, los limosneros y tú.
Día vendrá en que yo vuelva a mi pueblo con mil cargas de cielos,
de nubes y de amores que produzcan la felicidad a los otros.
Yo he cargado mil cruces y bebido mi propia hiel.
Y he derramado lo que yo he creído que es amor por doquier.
Estudiar, obtener títulos, dar una caricia
con los mismos dedos que apreté un gatillo,
dirigir mas de cien jueces y abogados,
ser amigo de presidentes, de delincuentes, de terroristas...
.eso lo han dicho unos y otros lo hancreído. No se por que.

No, no se por qué; yo no soy más que un pobre fulano
que a remos y cojeando
patina sobre las fangosas
calles de camas y soledades
en cuerpos y caderas, destellando sin luz.
Fantasma soy.
Pero hasta los fantasmas invisibles, a veces
pretenden ser bellos y coloridos.
Tal vez yo soy eso.

Solo envidio al pulpo
. En cualquier instante vivo ocho vidas.
Las horas no me alcanzan para el día y me rio.
Nunca espero el final, los finales son cortes.
La buena pintura no nos viene en cuadritos, no;
esa se desliza entre y por, y con los otros colores.
Llevo el alma en una mano. ¿La quieres tú?
Mañana te aburres y yo tengo mucho aun que trabajar.
Quiero ser pulpo por un instante para poder estar con
mil rejos en las orillas de una playa, una reja, una jaula y uno senos.
¿Qué más da?
Soy el fantasma de mi ayer, la penumbra de mis ojos....

Y no soy nada.
¡Pobre ego amigo mío, que no se había enterado!

Tonto. ¿No ves que siempre te guardé en las fosas más profundas de mi ser?
No se puede ser hombre, navegante, capitán ni juez sin ego.
No se es nada. Pero el ego mata.
Y por ello siempre te resguardé al tiempo que te aprisionaba.
Ya, que más da. Solo el espíritu fantasmal de los recuerdos.
Es lo que me queda.

¿Qué por qué entonces gritan mis carnes?
onto amigo....porque no se han enterado.
No, mis carnes están tersas,
mi mente ágil, mis amores vivos,
mis sueños vibrando aun y mis anhelos a gritos.
Otros a mi edad son viejos. Muy viejos.

Ya dejaron de sentir amor y deseo de la carne….. Están muertos.
Esos que ya no aprecian una visita al museo, una corrida de toros...
yo todavía me pongo los guantes y boxeo par de minutos....y más.
Pero es mi lucha interna. Me voy a otros puertos.

He luchado por un ideal y ya mis ideas no cuentan.
He soñado con unas alturas, y pase por algunas,
las otras cual agua entre los dedos, se me escaparon.
Ahora, cuando alguien me ofrece una limosna de amor
recoge de mi alma y luego mira al almanaque.
Es sabio envejecer y es pecado mortal hacerlo.
Luego se burlan cuando aquél cuya voz ayer las enamoraba
y hoy trata de elevar una tonada y se le va una falsa nota.
Nadie se registra el alma, hasta que le llega el turno.
Y entonces, ya es muy tarde. Mi turno no anda lejos...soy viejo, ya lo sé.

Y hace unos días un joven apuesto, bello y galante me preguntaba:
¿Cómo lo hace usted? Yo daría la mitad de mi vida por aprender con usted....

Gracias, hijo, pero media vida no sería suficiente, solo tienes unos veinte.
Escala la montaña,
préstale tu zapatos al otro y camina sin ellos,
gánatelo, no lo tomes al pasar; cuídalo y déjalo seguir.
Ellas te oirán.

Pero, es que usted tiene magia, lo de usted parece tan sencillo....

No, hijo; no es magia es lo segundo. Es lo sencillo.
No creas que eres una roca.
Tu firmeza es temporal, cubito de hielo somos,
duros ahora, agua al canal después.
Y esa gota de agua que acabas de beber,
luego que limpie tu sistema regresará a la tierra,
se calienta, evapora se eleva y forma bella o amenazadora nube,
te cae sobre el jardín y lo hace florecer,
y le enjuaga las manos a la mujer
que con ellas te ha de acariciar.

Y cuando miro a mi alrededor estoy sobre una piedra, en el medio de la mar… Solo.
Solo soy. Solo estoy y solo he estado en el medio de la multitud mi vida entera.

Jamás me compartí. Jamás le permití a nadie mirar a mis adentros.
No importa cómo, donde ni por qué.

Los torturadores han lastimado mi cuerpo, las guerras también,
pero mi sonrisa no
cesa, mi cerebro labora. Nadie penetra alli. Nandie nunca pudo. Nadie podrá. Y
mis pieles no cuelgan aún.

Pero el tiempo se acorta. Y otras me quieren cortar.
Tengo una amiga muy bella,
37 añitos, china pura, criada y educada aquí.
Fue mi discípula muy pilla.
Me abraza, me besa y me propone a menudo.
Quítate solo 35 años y me caso contigo.
¡YA! y lo grita ante todos. Pobre de mí... ¿Por dónde corto?

Viejo verde, azul o candelillas sobre el agua.
Tonto mejor. Quiero salvar a mi Patria y no puedo cargar mis costillas,
quiero escalar más montañas,
volver a caminar sobre un cable de acero
entre dos barcos o entre dos rascacielos
y ya le temo al sonido del trueno. ¿Ego de qué?
Quiero ser pulpo tal vez para agarrarte enterita y que no te me escapes.

O para poder seguir atendiendo todas mis vidas regadas por el mundo.
Ya apenas viajo y quiero volver.
Mi vida ha sido en viajes, y en aventuras,
en cambio de paisajes, en movimiento, en bienvenidas y adioses,
entre risas y lágrimas entre almohadas, pajares y ríos...
Nadie me pudo seguir, viajo a placer.

Y ahora estoy mirando a mi bitácora de oro, no, de oro no, que muy pobre es.
He borrado muchos nombres, nadie los debe de ver.
Quien a mi lado durmió, un secreto en mi depositó.
¿Qué historia puedo hacer?
Ríe. No soy feliz. No he sabido serlo; nunca lo fui.

Si mi sed han calmado tus aguas, tú me las diste, yo no las robé.
Si mi espíritu flota en las noches, es que la muerte ronda,
y no quiere esperar que me muera
para salir a enamorarte otra vez.

Voy a cambiar mi vida. Voy seriamente a escribir.
Voy a silenciar mil voces que me queman los adentros
y tocar solo en las alas del que fue mi corazón.
Se cansa el mundo de mí.
De mí que nada tengo ya para dar.
Un verso aquí, una ilusión allá,
un recuerdo colgado en la pared....

Unas candelillas en la noche a la orilla del rio.
Ni siquiera las luces boreales soy.
¿Ego de qué?
Anda, vuélvete a la botella para ponerle el tapón.

Un momento, ahí, jefe; a la botella no.
¿Y por qué no?
Por que yo soy su ego, no su mago de la botella.

Está bien, pero eso no te impide...

Señor, yo solo soy su ego,
y en estos días usted anda trepado sobre mis hombros,
¿qué puedo yo hacer?


¡Ah, hombre, habérmelo dicho antes!

Yo hubiera tratado, jefe, de nuevo le digo.
Pero cuando usted vio a esa mujer....

¡Calla! ¡Basta!

Como usted diga, jefe.

Vuelvo a pensar y quiero izar mis velas.
Quiero, pero no puedo.
Estoy anclado en ti.

Don Gilberto
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    11 ene. 2011

    ¿AMAR POR LA ETERNIDAD ES ASI?

    ¿ AMAR POR LA ETERNIDAD ES ASI?

    Mil siglos han caido sobre mis frentes canosas;
    la eternidad que he vivido desde La Creación del Universo junto a ti
    se ha presentado con la factura de los tiempos
    y las ilusiones empacadas para el próximo viaje
    se van a perder porque donde voy la próxima vez
    es más distante que donde acostumbro a viajar para verte.

     Tú crées un minuto que nuestra unión fue creada en el cielo por El mismo.
    Tú dices que hablas a menudo con El
    y al momento de regreso a la tierra
     me llamas tres nombres y una desilusión.

     Muy pecador debo ser,
    malsana mi vida tal vez,
     en la tierra también hay cien nombres
    que igual que el mio han de ser,
     caminantes de vientos que soplan tarde en la noche
    y a veces al amanecer.

     No me asustan tus dudas,
     ni me preocupan tus duras palabras,
    me preocupas tú
    . Yo se lo que soy para ti,
     tú lo sabes también,
     pero el diablo del orgullo es muy fuerte
     y la soberbia es más fuerte que tus sentidos
    y por ello sufres y martirizas al mundo al pasar.

    ¿Dejaré de amarte yo alguna vez?
     Lo dudo.
    ...pero, luego el cielo manda
    y mi próximo viaje pronto será.
     Los huesos en calcio se tornan,
     regresan a la tierra en cenizas
     y fertilizan las plantas que alimentan
    a la vaca ya la mujer,
    y la leche nueva,
     el fruto nuevo y el nuevo bebé
     surgen al pasar de los tiempos...
    ..puede que nos volvamos a ver.
    Pero, ¿seré yo quien vuelva a tener paciencia por ti?

    Los jardines florecen a cada amanecer
     cuando la temperatura les muestra su calidez,
    mas cuando las nevadas acuden al llamado del ciclo temporal
     las huellas del camino se esconden
    y en blanca nevada la comarca se disfraza.
     Nosotros también.
    Por eso hay nuevos amores,
    nuevos retoños en las plantas,
     nuevos besos en tus labios...

    . ¿Que son solo para mï? Tal vez.
     ¿Que la luz de las auroras
    solo logran aumentar tus penas
     y el deseo de estar a mi lado
     es cada vez más cruel? Lo se.
     Bien lo se.
    ...porque mi propio ser que no sabe respirar sin ti...
    ¿Pero, que quieres de mi, más tolerancia a tu carácter?
    No creo lo creo muy posible.
    Media hora de placer
    a cambio de tres semanas de lidias de gallos
     cada vez que el vecindario se decide a fiestar
     es un alto precio dificil de pagar....
    Cuenta.

    ...yo te he dicho y repito,
    he caminado mil tres cientos siglos
     por las tierra y aguas del universo
     buscando un solo beso tuyo...
    ..y me has dado miles..
    .y te juro que valen el precio...
    ...pero por un beso a cada riña
    es harto diicil
    de cosechar fruto alguno.
    Has visto que mi`paciencia es grande y larga,
    y has logrado muchas concesiones de mi,
    mas mi paciencia has agotado

    NO, NO TE ENAMORES DE MI

    NO, NO TE ENAMORES DE MI> General, Poesía — Gilberto

    No, no te enamores de mí,
    Yo no soy el que se queda
    Yo solo soy como la vela
    Lejana que se pierde por allí
    Espuma soy sobre las olas
    Solo voy
    De mi no queda
    Mañana ni las huellas.
    Yo no soy
    Lo que tú esperas;
    Burbuja solo soy
    Sobre burbujas
    Que al romper el agua al sol
    Prismas coloreras
    De horizontes, iris y color
    Dibuja un mundo de ilusiones
    Y al flotar se aleja
    Y punza profundo los corazones.
    No te enamores de mí
    Muy pobre soy.
    Y solo se crear mil fantasías,
    Así por los caminos voy
    Y como a ti
    Allá o aquí
    No soy más que poesía.
    No te enamores de mí
    Por favor yo te lo ruego
    Nada doy
    Nunca nada di,
    Lo mío es casi un juego.
    No te enamores de mí,
    Que dolor te he de dejar luego
    Yo solo soy una sonrisa,
    Un soplo de la brisa
    Un velo…
    Vuelve a mirar allá al velero
    Que se aleja sin dejar ni aun su nombre
    Tómame en tus manos
    Como al hielo
    Que se escapa al calentarse
    Al sol o al suelo.
    Tal vez si yo pudiera
    Ramo de flores te me haría
    Más aunque hoy aroma diera
    marchito el corazón al fin seria
    10/12/10de Don Gilberto

    10 ene. 2011

    SE ME OLVIDÓ SU NOMBRE

    PEDAZOS
    Gilberto Rodríguez
    ¡Ah, se me olvidó su nombre!
    Se me olvidó su nombre aunque lo grabó en la arena.
    Lo grabó en la arena para hacerme recordar, tal vez;
    Mas las olas lo borraron al devenir del atardecer.
    Se me olvidó su nombre y solo me queda el buscar…
    Buscar…buscar en el horizonte
    Buscar en allende el mar…
    Buscar como  el ciego,
    Obstinado  en la oscura inmensidad;
    Buscar   como la oruga
    la  planta en el jardín del cielo ...
    Y a las algas pregunto con silente observación
    ¿a dónde se ha ido?
    Yo no sé la dirección.

    Se me olvidó su nombre
    Y la tarde va cayendo;
    Amarillo, rosa y tul resaltan en el poniente
    La brisa pasa a tropel,
    La cara de la tormenta
    Ausente suena y yo no sé…
    No sé si suena en cultivo
    De amor, de luz, o de sed;
    Solo sé que  yo le busco
    Cual jinete a su corcel…
    Estaba ahí lo sé
    Le vi,
    Le canté,
    Le hablé
    Y le perdí,
    Lo sé...
    Lo sé, que por mi culpa fue
     Que no pensé;
    Que me bebí el licor de la impresión
    Y la mente se ofuscó.
    ¡Torpe fui!
    Con la mirada fija le observé
    Pero sus trazos firmes
    En la arena
    Escaparon a mí ver.

    Tonterías de juventud,
    -Decía el anciano,
    -capitán de mil ausencias….
    Culpable me siento hoy,
    Las rutas de la escapada abiertas están a los dos
    Y el que primero la olvida
    Primero pierde el sillón…

    Se me olvidó su nombre
    Y la vida se hace millar,
    Se hace luz que ha de apagar
    Cuando la rosa se inicia
    Por el aroma al amar…
    Millar de penas alegres,
    Que alegre y bueno es andar…
    Y se agolpan las siluetas
    Sobre el cerebro al pasar,
    Gritando miles de voces:
    “¡Soy yo!... tienes que recordar.”

    ¿Recordarle? ¿Cómo puedo?
    ¿Si su nombre se me olvidó
    Aún cuando quedó
    Grabado en las arenas
    Y borroso ante el altar,
    Y al olvidarme del suyo
    El mío no conozco ya?
    …porque su nombre y mi nombre
    Son solo arena en el mar…

    Y las arenas del tiempo
    Fichas juguetonas son
    En las orillas del mar
    De allí donde el mar se topa
    Con las caderas y el pan;
    Jalón de la vida ausente,
    Que solo presente,
    Presente en espíritu va
    Por donde cantan las aves
    Volando,
    Chillando,
    Alegres…
    ¡Aire fugaz!

    Allí me olvidé del nombre,
    Del nombre que quise más,
    El nombre que nunca supe,
    Por no poder recordar….
    …a la orilla del mar…
    El nombre que con sus dedos
    Ella trazó en las arenas,
    Y yo no alcancé a mirar.
    Serena mi alma busca su nombre,
    Que no sé por qué
    Al subir la marea
    Su nombre se borró allá
    Y al alejarse las olas
    De pie y frente a la brisa
    El horizonte a mi frente
    Y mis ojos sobre el mar,
     Me he estrujado la camisa
    Mis ropas rasgué sin más;
    Porque habiendo estado tan cerca
    Y ahora tan lejos voy
    Sin angustia,  alegría,
     ni consejo ya hoy,
    ya no puedo recordar….
    Y solo escucho un gemido
    Que me llega desde el mar,
    ¿Qué se te olvidó mi nombre?
    ¡Yo no logro recordar!
    Se me olvidó su nombre
     Y no logro recordar.

    9 ene. 2011

    ANCLAS Y ARENAS (final)

    ANCLAS Y ARENAS
    Por
    Gilberto Rodríguez

    Era yo muy chico aun cuando comencé a soñar con el espacio que se
    perdía de vista allá por los horizontes. Y me paseaba por las orillas
    del mar recogiendo "conchas" y caracoles para regalar. A veces,
    mientras mi padre realizaba sus labores en los almacenes de García, yo
    iba con él hasta la puerta y, con mas inquietud que alas, me encaminaba
    hacia el punto más saliente hacia el este del pueblo. Pasaba por la
    casa de Juanillo el Isleño y más allá estaba el amplio arenal de La
    Punta. Una especie de delta, de juez mediador, con su larga extensión
    de estacas alineadas a lo largo de decenas de metros desde la orilla
    hasta donde ya las aguas eran navegables, pareciera ser aquel limite de
    los adioses, entre la salada bahía y las mezcladas aguas dulces que
    bajaban por la desembocadura del rio, en busca del amplio mar, por
    Casablanca.

    Allí, en La Punta, solía haber una rica acumulación de ostras blancas,
    sepia, violetas, multicolor y forma física capaz de satisfacer a
    cualquier coleccionista hawíiano. Crujían, crujían, crujían, como
    crujen los ejes de la viejas carretas solo que con chirriar de gaviotas.

    Yo era el chico aquel que cantaba en voz baja mientras revolvía el
    arena con los pies y merodeaba alrededor del ancla solitaria.

    En la isla de El Salvador, punto saliente de Las Islas Bahamas hacia el
    Este, hay sobre las arenas una vieja cruz de hierro que marca el primer
    punto del Nuevo Continente que Colón pisara, tras su larga navegación
    y su afortunado encuentro con las gaviotas. Tal vez nadie lo planeo así;
    es muy posible que fuera solo una casualidad...o una honrosa tradición
    marinera. No lo sé.

    Tampoco se quien planto el ancla en nuestro arenal, pero hay una
    similitud de posiciones que llama a pensar y a discurrir.
    Pero lo cierto es que aquella ancla, erguida sobre sus ganchos,
    recostada a su pendular cruz, una de esas plegables, debía haber estado
    bajo el agua por mucho tiempo. Las cicatrices en su brazo estaban
    selladas por cascos de ostras disecadas por el tiempo, y su rojo color
    de herrumbre contrastaba con la blancura resaltante de esas ostras.

    Yo la tocaba. Con amor la tocaba mientras la curiosidad me llevaba a
    hacerle preguntas. "¿Dónde has estado?" "¿Que otros mundos hay más allá
    de Cayo Cristo?" "¿Cómo lucen las sirenas del Mediterráneo cuando
    cantan nadando por las agua de Grecia?". Y aunque a veces me saqué
    alguna gota de sangre de las manos al acariciar la querida ancla, no me
    quejé jamás, por que compartía con ella el afán de distancias, la cita
    con las soledades, la visión del "allá". Y un día pregunté...

    "¿De dónde salíó esa ancla?"

    "De un velero muy grande que se perdió en el mar bajo una tormenta hace mucho
    tiempo."

    "¿Y, como llego hasta aquí?"

    "Un buzo isabelino la rescató y la hemos traído aquí y por monumento a los que en mar
    quedaron, y queden en el futuro..."

    No escuché el resto de la historia… Me alejé llorando en silencio, a unos pasos de
    distancia. Recogí uno gigantescos caracoles de cobos bien rosados, como una docena recogí.
    Después llevé uno a uno los vacios y hermosos caracoles y los puse
    contra los puntas del ancla como formando entre un circulo y un corazón
    en el arena. Lloré más aun...y mojé con mi rostro pegado al duro
    herraje las herrumbrosas ostras y moluscos.

    Mire hacia la boca del rio, en dirección oeste, luego me volví para mirar
    hacia los muelles, por el noroeste....Chalanas, goletas, yates,
    vapores, acaso anclas futuras para plantar en algún puerto lejano, o
    aventureras velas que un día se hincharán para salir en un viaje de
    cuento de hadas...Madres sin hijos, esposas...

    Me deje caer al pie del ancla. Pensé en los marinos que nunca llegaron;
    a los veleros que mueren de vientos, y a los que quedan detrás. Me
    recosté a ella. Le pegue mi carita y le acaricié su brazo, como se
    acaricia una madre, como se hunde uno en el pecho protector de su
    padre.....
    No se cuanto tiempo dormí, no lo sé.
    Pero por cada puerto que pasé durante mi vida en el mar, quise buscar
    el ancla solitaria de las puntas, que los puertos tienen puntas cuando
    se trata de navegantes y aventureros, y aun hoy, cuando veo por el
    satélite nuestra Isabela siempre miro hacia la Punta, como el que busca
    el aire para volver a respirar, las luz para ver, el momento para
    recordar.

    Es la estampa que silente nos recuerda a cada instante lo fragil que es
    el hombre frente a la Naturaleza, y lo noble que es nuestro pueblo que
    se inclina ante el recuerdo de los que, por venir a el, perdieron.

    El ancla de la punta es, pues, a mi ver, la cruz del que perece, y el
    anuncio de nuevas aventuras.
    Es una Estampa Isabelina.

    Gilberto



    8 ene. 2011

    EL ZAPATO DE MANUEL ROJAS


    EL ZAPATO DE DON MANUEL







    Era Manuel Rojas uno de esos estibadores que tenía la Isabela en su puerto, oriundos de distintas partes de España que parecían haber sido seleccionados por la Madre Naturaleza por su enorme fuerza ycorpulencia. Era Isleño, como los cubanos, hijos de una isla llamamos a los hijos de las Islas Canarias. Dicho sea de paso, Las Canarias y Cuba, geográfica e históricamente han sido siempre y serán, las dos patas del puente más corto entre La Madre Patria y la Hija menor, a su vez puente y portada para llegar a las hijas mayores de España.


    Don Manuel Rojas tuvo una amplia prole, era muy querido y respetado en La Isabela...y tenía una chalanita de unos 16 pies, con que pasaba sus horas de ocio pescando frente a los Muelles de Alfert. Empacaba,como tantos otros pescadores, su botella de agua, su cachimba, hoja de tabaco, y algo de almorzar, tempranito al amanecer. Se hacía a la mar y, remando, se iba hasta un punto más o menos de 800 metros al sudoeste del Muelle de Alfert y Cia. Echaba su potala (una placa de acero que en su tiempo había sido parte del freno que sujetaba una rueda del tren de ferrocarril, ahora desechado por uno más joven, como pasa entre los humanos) y echaba un par de piticas por la borda.
    Como no vivía de la pesca, ni tenía prisa, cargaba la pipa de tabaco en rama, prendía el fósforo, echaba unas bocanadas de humo, y se acomodaba entre los asientos del medio y la popa a descansar. "Ya picarán", se decía. Y de vez en cuando algún curbino extraviado o unas salemas vírgenes se cruzaban con su anzuelo y servían de cena al buen hombre. Si no se pesca hoy, siempre hay un mañana...y tal vez un buen serrucho para hacer un escabeche se acerca por aquí.
    Y los días, meses y años desfilaban holgazanes por la bahía, como pasan las olas de arena en el fondo, cuando las corrientes cambian de orientación. En la Isabela todos nos conocíamos por generaciones. Y Don Manuel y sus constumbres eran, como tantas otras, una mampara asentada sobre el horizonte del puerto.Hola, Don Manuel!!! ¿Pica o no pica, Don Manuel?


    Ahí, ahí vamos... con su voz lenta, asentada, poderosa y gentil. Prendía la pipa de nuevo y de nuevo se echaba a dormir o, tal vez, a meditar sobre el futuro del mundo. Allá en el pueblo su amplia familia se movía en todas las direcciones y actividades. Don Manuel Rojas tenía razón de estar sereno, buenos y luchadores hijos e hijas,una esposa muy bien querida de todos y una magnífica y grande casa en el centro del pueblo que garantizaba la estabilidad familiar por los tiempos porvenir. Cuba le era noble regazo a Don Manuel, y La Isabelaera uno de los puertos más activos de la nación cubana. Siempre había trabajo y empleo. Y además, ahí estaba el mar. El mar con sus enormes riquezas, y las aguas alrededor de La Isabela, tan rico en todo tipo de productos, pescados, moluscos, ostiones -!Ah, Ostiones de Sagua!- entre los mejores del mundo, no ya solo de Cuba. Nadie se acostaba sin comer en la Isabela, aún en los peores tiempos de su existencia.

    Pero la Vida es chistosa. Y nada es perfecto ni eterno. Y hay tiburones.Muy raramente se ha oído a un isabelino quejarse de un tiburón...aunque hay leyendas.Nunca se oyó a Don Manuel Rojas contar una fantasía....pero hay sorpresas también. Y he aquí una casi chistosa. No les he contado que Don Manuel usaba zapatos altos, de cuero, amarillo. Acostumbraba aflojarles los cordones pero sin quitárselos de los pies. Y luego, echaba una pierna sobre la borda, costumbre de pescador, y hasta a veces, como los chicos, hacelos danzar sobre la superficie del mar. Divertido e inocente pasatiempo del marinero de bote chico. Pero un día......Un día Don Manuel salió en su chalanita, hizo todas sus ceremonios de acuerdo con su propio manual de operaciones pesqueras, como lo había hecho por más de 40 abriles. y se echó, al mediodía, bajo aquelcálido sol de la bahía isabelina, su siestecita. Pero....

    !Guay de mi, Sancho!-este es mi día.Como esos chicos que llegan corriendo de la escuela felices de regresar a casa después de un día metidos entre los pupitres en la escuela y encontrarse que papá vino temprano del trabajo hoy y está durmiendo su siesta.....!Blam, blam, blam! encima de papá cae la tropa alegre sonriente, feliz. Ah, pobre siesta, digo, pobre viejo...

    De pronto, un tirón salvajemente sobre su pie izquierdo: !Rayos, que eso duele!De un salto el lento caballero se incorpora y mira al mar.

    Alegre y retozón allá iba su zapato nuevo.... amarillito, todavía embetunado por el peletero que se vendió.. Como se divertían...corriendo tras del zapato...

    Tres o cuatro cazones ( tiburones jóvenes) se disputaban la presa que le habían arrancado del pie a Don Manuel.

    Mi zapato endiablados tiburones.........
    La noticia corrió de boca en boca en La Isabela como si un terremoto hubiese atacado a un curro sobre una mata de coco.... si esas cosas pudieran un día suceder.


    Y los isabelinos, y Don Manuel en particular, con su particular hábito de entonces me dio pie para esta Estampa Isabelina.

    GILBERTO F. RODRIGUEZ
    DERECHOS RESERVADOS

    7 ene. 2011

    TU NUEVO AMANECER

    21 Octubre 2009

    TU NUEVO AMANECER

    > General, Poesía — Gilberto @ 5:06
    Toma, arráncame el alma, sacia tus ansias de ir
    a las fuentes del odio y la venganza a beber;
    chilla a las aves y al viento
    y corre por entre las malezas sin sentido,
    sin oriente, sin saber.
    El rencor es tu sino.
    Mas, yo te pregunto, ¿por qué?,
    ¿No son acaso más frágiles tus sentimientos
    que los blancos copos de la nieve
    y más variados sus coloridos
    que las alas de las mariposas?
    Vamos, mujer;
    que la brisa al soplar tus cabellos te embellece
    y la blancura de la niebla te hace de fondo para el retrato.
    Pretendes que no amas y sufres por falta de amor;
    cantas tus cuitas y reclamas castigos
    a quienes te aman al tiempo que lloras
    en el silencio de tus noches solitarias
    tu cadena de abandono.
    ¿Qué, es que acaso piensas que al herir a quien te ama,
    llenas algún rincón silente de los mares?
    Despierta, mujer, que esas lágrimas que humedecen mi pecho,
    de tus ojos nacieron.
    Mira al espejo. Mírate bien.
    Eres bella, eres noble y eres joven aún…
    El odio envenena el alma,
    la venganza es solo de cobardes
    y el rencor recarga los sentidos del que lo siente,
    que no del odiado.
    Ven aquí, siéntate un minuto y mira a la distancia.
    Bebe. Bebe de esa copa que he sentado ahí, para tu deleite.
    Bebe de ella. Bebe y mira al mar.
    No, no tienes que hablarme si no quieres,
    solo descansa.
    Mañana llega una sola vez, espéralo tranquila.
    Mi barco estará lejos, el ancla me la llevo,
    el puerto que me dió amuellaje quedará en tus labios
    y las penas que ahora me cuentas, las contarás al otro
    y un nuevo amanecer de traer ha, un nuevo marino.
    Ni odio, ni recuerdos ajenos le interesarán,
    solo tus caricias a precio convenido y las anclas a levar.
    Si el traidor que te ha herido vive en tus angustias,
    échalo por la borda, suelta lo pesado,
    bebe de esa copa y piensa en el amor.
    Y si es que contra los hombres quieres de algo vengarte,
    de nuevo te digo:
    Toma mi alma,
    desgarra mis quimeras,
    hiere mis sentidos,
    clávame el puñal!
    Luego regresa aquí,
    bebe de mi copa,
    mira a las distancias,
    contempla las nubes,
    tal vez te visite una esperanza
    o en sirena junto al mar te conviertas.
    Disfruta entonces satisfecha de las horas,
    ama sin condena,
    entrega una vez tu orgullo a la corriente
    y dile a quien te mire,
    “Soy mujer y amor”.
    Ahora brindemos por ti
    por tu nuevo amanecer,
    por tu “libertad”
    Y también brindemos por que te conocí

    5 ene. 2011

    ESCUCHA MI SILENCIO

    ESCUCHAME
    Por
    Gilberto Rodriguez

    Déjame escuchar el silencio de mi voz callada;
    Déjame nombrarte con mi voz sin ecos,
    Mírate en la fuente peinando las trenzas
    Del atardecer cual niña mimada.

    Mírate en la luna
    En la madrugada,
    Corre por los vientos allá en la montaña…
    Haz como te plazca, te divierta y rías
    Pero en silencio estar un rato a solas…
    A solas conmigo, con mi espíritu, con mi ego,
    Con mi silencio.

    Quiero estar en el silencio exterior
    que no comprendan
    Para que el ruido extraordinario de la cascada
    De mis pensamientos
    Ruede y ruede
    Montaña abajo
    Y me permita
    Caer, vivir, soñar, correr, agonizar
    Y por sobre todas las cosas
    Que me permita estar
    A solas en el silencio conmigo.

    Allá afuera retumban
    Nefastos tambores de lucha
    En su eterno correr
    De vaivén de ola humana
    De ambiciones y molicie,
    De placeres y feudos,
    De risas a costa del alma
    Y de melodías que buscan
    Emocionar carreteras.
    Pero aquí,
    Aquí en la soledad de mis adentros
    Vive un caudal de voces,
    De emociones,
    De sueños,
    De ideales,
    De colores,
    De sonidos,
    Historias
    Y horizontes…
    Aquí dentro estoy -¡mejor aún-
    Quiero estar
    A solas conmigo.

    Al fin y al cabo
    Que yo vivo
    Como aquel del Gran Guignol:
    Riendo en el escenario
    Y solemne en el interior.
    Me gusta la multitud
    Pero en medio de ella
    Estoy muy solo.
    Más no con esa soledad
    Que a los hombres tanto asusta,
    -¡porque hay que ver cuánto temen los hombres a la soledad!
    ¡No yo, no a mí!

    A mi la soledad me permite
    El privilegio de reunirme
    Conmigo mismo
    De vez en cuando…
    Mirarme al espejo
    Del alma…
    A veces soñar…
    Y a veces, también
    -¿Por qué no?-
    Volver por un rato
    A ser un poco niño.

    Si cantas entre las montañas
    Oirás tu propio eco al retorno
    Porque las piedras
    Te harán reverberante coro.
    Y eso es hermoso.
    Pero si cantas
    En el silencio
    De tu soledad interna
    Tendrás por espectador a tu propio ser,
    Y nadie podrá repetir tu melodía
    Porque al silencio nadie lo copia.

    Y no es lo del ermitaño
    Que se refugia
    Que se refugia en la caverna
    Para huir de la sociedad;
    Del recluso,
    Que huye del mundanal ruido
    Porque siendo muy parte de aquello
    De que se aleja
    Quiere evadir la responsabilidad
    Social que convivir reclama.
    No; nada de eso.
    Esas son cosas probablemente enfermizas.

    Cuando yo estaba en prisión
    Lo veía a diario
    Y en las películas
    Siempre lo enfatizan,
    El castigo que impone el carcelero:
    “Reo, a confinamiento solitario.”

    Yo, en mi absurda vida
    Sentía cierta paz interior
    Cuando me imponían la soledad.
    ¿Loco? Tal vez.

    Más…
    Cuando estaba a solas tenía
    Mi propia compañía…
    Era mi propio compañero de celda.
    Me miraba a mí mismo,
    Me hablaba sin palabra pronunciada,
    Me aplaudía y me criticaba.
    Mantenía mi exterior
    Visible en paz y sereno…

    …mientras que en la entrañas
    Trinaban las aves,
    Molían los molinos,
    Avanzaba el bien
    Y se enhebraban
    Agujas con sedas,
    Y oro para un futuro mejor.

    Y cuando me he pasado de tonto
    Mi ego me ha criticado,
    Cuando he querido
    Soñar demasiado
    Mi propia mano me ha dado
    La proverbial bofetada
    Que nos devuelve a la realidad,
    Despertándonos
    Como cuando
    Hablando tonterías
    En medio del nocturnal sueño.

    ¿Quién puede tejer la trama de una novela
    Sin quedarse a solas con sus personajes?
    Si me ven solo
    Estoy con ella,
    Estoy conmigo.
    Estoy en vela
    Soy mi propio amigo.

    4 ene. 2011

    TRES BESOS

    Don Gilberto 28 de diciembre a las 12:29
    TRES BESOS
    (Poema)

    El primero beso que nunca nos dimos
    colgado del cuello lo cargo como en un sagrario,
    y aunque todos los demonios quieran lo contrario
    lo guardo, lo cuido, y te lo ofrezco....sí, ese mismo.

    El segundo beso que tengo en mis labios sedientos de ti, te ofrezco
    de rodillas hincado ante el altar de la vida
    ¿No ves, que en mil pedazos, anda mi alma herida?
    Aunque se que no te merezco.

    Y hay un tercer beso
    ese beso que nunca yo tendré
    y estoy sufriendo por eso
    porque ese tercer beso
    de tus labios tal vez nunca tendré.

    Son tres besos, tres besos solo son
    el que viene, el que va, el que baila al dulce son
    de las guitarras de cielo y los violines del jardín
    es que mi vida para ti es un jardín
    y sin ti anda `por el suelo....

    Mis Noches paso pensando en ti
    y me desvelo
    ríos, canales, mares y ventizcadas
    todos pasan por mi mente
    pero nada, nada pasa tan candente
    como el pensar que te quiero
    ¿Que quieres, divina mujer? Por ti me desvelo
    la noche se me hace larga
    la vida asi es muy amarga
    y por qué te amo así no lo sé.
    Tú has dicho, y has dicho bien
    que en el corazón nadie manda;
    pero tengamos o no razón
    a corazón nadie lo calla.

    El mio grita por ti
    la calle y el mar no me llaman
    me llaman tus labios
    tus labios que con mis besos
    me gustaría llenar
    pero si nunca volverás a amar
    a pobre vida tuya
    porque tuya ya es mi vida
    solo vivo para
    en esta distancia querida
    mi voz distante te arrulla,
    como arrulla la paloma
    desde el alero de techo
    yo te elevo más que eso yo te arrullo hasta en el cielo.

    ¿Que por ti vivo y me encelo hasta del aire que aspiras?
    Si, te busca en todo mi vida
    te entrego al soñar mis ansias
    y me acerco hasta tus pies
    para dejar otra vez
    junto al dios a quien por tu amor rezo
    un rosario, un crucifijo, un amor puro que es
    el que llevan mis tres besos.