7 may 2011

MADRE, TENGO SED

MADRE, TENGO SED
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Éramos carboneros
En ranchitos de guano,
Éramos muy pobres y muchos hermanos,
El agua, los primeros
Días del año
Los de luego
Los de siempre
No venia ni tarde ni temprano.
La chalana, el barril y dos latas muy viejas
A los remos nos vamos
Solo chicos y madre,
 Ausente en su trabajo,
Casi siempre está mi padre;
Los chicos van dormidos
Mi madre va remando,
Siete leguas es buen tramo,
Siete leguas va remando…
La noche se extiende larga
Para llegar hasta el agua…
La laguna seca está,
 El agua parece fango
Pero bebemos gloriosos
Nunca había bebido tanto.
El barril lleno llevamos
 Del fangoso amarillento
Jugo del lodo y el tiempo,
Que agua llamamos sedientos
Porque de otra no había,
Y a gloria esa carga sabia
Al regresar a la casa
Echarla al barril y asentarla para poderla beber
Mamá cumplía su deber
Y al arroz aquello echaba
 No sé cómo se las arreglaba
Con los calderos tan prietos,
El agua color de barro
Y los humos de la leña
Que llenaban todo el rancho
Y preparaba un arroz blanco
Para chuparse los dedos.
¡Mamá que está en el cielo
Por eso te quiero tanto!
    


27 abr 2011

DOS ESPOSOS LEALES

DOS ESPOSOS LEALES
Y
EN CADA PUERTO UN AMOR
Muchas cosas feas oímos decir de los marineros
Causadas porque solo vemos al infeliz que cae borracho por alguna cuneta, canta en la madrugada recostado al poste de la luz, se orina en un monumento o cae en un calabozo donde le roban y le dan una paliza.  No vi yo, en mis años de marino, en puerto alguno del mundo a un solo ciudadano preocupado por saber si a un marinero le faltaba el agua. Tampoco supieron los vecinos jamás que habíamos y hay marineros que son literatos, científicos, filósofos, poetas y seres humanos. Yo sé, yo fui marinero, yo viví en el mar y mil puertos, bebí de los labios de dos princesas y también muchas prostitutas.  Visité templos y museos, universidades y palacios, dormí bajo puentes y en muy buenas camas ajenas.  Hay también muchas cosas que no hice. Si usted se lo imagina de una marino, yo lo sé y sé un poquito más.  Yo sé del hombre cuyos instintos sexuales le llevan a darse dentelladas en sus propias carnes al pasar de los meses sin ver una mujer.  Y al que necesita seis mujeres en un día para empezar a despejarse de las olas del mar.  El macho de la especie tiene una obligación y una condena; descargar su cuerpo y procrear, quiéralo él mismo, o no. Po esa razón el hombre básicamente un animal de instintos más que un monumento al amor.
Mientras que la mujer es un árbol homérico que se planta en el medio del valle, crece, da flor, fruto, sombra y protege del sol y de la tormenta, el hombre es un conjunto de animales, aves y peces que se alimentan y se nutren de sus frutos luego de disfrutar el perfume de sus flores, se guarece del tiempo, se cubre de sus ramas, disfruta de la leña cuando cae envejecido y sigue buscando flores.
Las cosechas del campo son por temporadas, la vida del animal también. Así el marino es en puerto, después que amainan las tormentas.  Al fin y al cabo, nadie conoce a un marino, nadie se acuerda de él, ni siquiera es noticia cuando su barco se hunde y perecen los tripulantes. Aunque si se puede hacer dinero con películas ya tiene ahí el Titanic.   De modo que no hay marino santo, ni aunque se llegue a casar con la Reina Isabel y se Llame Príncipe Felipe de Mountbatten. Hay mucho que decir del hombre marinero. Recuerdo una tonadita retozona que oí en Cartagena, Colombia una vez.
“El hombre marinero no se debe casar, porque al cruzar el agua lo pueden engañar…”
Yo he publicado no hace mucho un cuentecito breve titulado EL ÚLTIMO GEMIDO que lo justifica.
Pero hoy yo he pensado en dos hombres marineros distintos. Uno español y uno noruego. Tal vez “Ripley’s Créalo o No” puede creerlos, pero yo los conocí. Yo los creo. Helos aquí.
Joao Loureiro, coruñés, marino de barcos de vela y pesca internacional, lo conocí en Cuba siendo yo un niño. Me lo encontré en el Golfo de Baffin, mares del Norte en Guerra. Joao estuvo 24 años fuera de su familia navegando y manteniendo a su esposa y tres hijos hasta que crecieron y se graduaron todos de universidades, porque él no sabía leer ni escribir y quería que ellos fueran mejores.  Joao se conservó limpio sin tocar mujer alguna en todos esos años por una razón que me explicó una vez antes de morir.  “Juana me ha sido fiel toda mi vida.”  Hábleme usted a mí de amor y fe.
Y Sven Harversen, fogonero naval noruego, flaquísimo, el cuello horriblemente quemado por una explosión en una caldera de la maquinaria de un barco que se hundió. Sven no salía a tierra en puerto alguno. Reía cuando se enteraba que otro marino estuvo en tierra y no consiguió mujer:
“Hombre, Ikke Inger Fitta pa dagso” Pero él no las buscaba. Navegamos en el mismo barco y a veces charlábamos un poquito en la cubierta, con su único tema, sonreír al tiempo.  Cuando nuestro barco fue hundido durante la campaña naval cerca Noruega, yo lo rescaté del agua a los tres días en el bote que yo había escapado con dos muertos abordo.  Mucho hablamos en los seis días que flotamos a remos en un océano sin fin. Sven tenía una madre muy enferma eternamente, y una hija paralítica en Noruega, que ahora estaba bajo el control de los nazis alemanes.  24 años sin verlos, pero necesitaba todo su sueldo para cuidar de ellas y mantenerlos.  Si se gastaba el sueldo en cerveza y mujeres sacrificaba a sus seres más queridos. Por eso Sven no buscaba mujeres.  Ahora háblenme a mí de hombres infieles por naturaleza y de amor puro y decente.
POR FAVOR,AMIG@S, OPINEN USTEDES.

26 abr 2011

UN FARO EN EL ARRECIFE: PENSAMIENTO

UN FARO EN EL ARRECIFE: PENSAMIENTO: "Don Gilberto Dalia Duque A veces el lugar donde residen los sentimientos se convierte en roca por tiempo limitado. Digo limitado porque en..."

PENSAMIENTO

Don Gilberto
Dalia Duque
A veces el lugar donde residen los sentimientos se convierte en roca por tiempo limitado. Digo limitado porque en cualquier momento se pone en funcionamiento la máquina invisible que establece conexión directa entre ilusión y palabra y sucede que ambas se gustan y deciden enlazarse y cogidas de la mano inician el arriesgado camino al ritmo de la melodía entre cautelosa y juguetona.
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Don Gilberto
Dalia Querida, Eso es lo más bello que he leido en muchos años!

SANGRAR


  • Yo he visto sangrar mi mano por una herida de bala;

  • he visto sangrar mis dedos

  • por heridas

  •  de las espinas de los rosales,

  • y he visto sangrar mi corazón

  • por una herida de amor,

  • y sangraré otra vez

  • cuando la luna me anuncie

  • que un nuevo amor

  • entre la tierra y el cielo

  •  ilumina los campos de tus ojos.

  •