10 dic. 2010

DEJA

DEJA

> General, Poesía — Gilberto
 

Deja, no te preocupes por mí,
Deja que me pierda en el silencio,
Que me hunda en esta esfera de mil silencios,
Yo no sufro.
Sentado aquí, en esta esquina,
La vida pasa al susto.
La oscuridad es siempre luz
Porque siempre la espera.
Solo no estoy, estoy conmigo.
Deja que me resguarde de la brisa
De esa que sopla los errores
Que recuerde aquí al trasluz
Quien me zurce la camisa
Quien me eleva,
Quien me alisa los cabellos
Y quien en horas de azucenas
De mi muere de risas.
Aleja tu mirar de mis pobrezas
Las horas de partir se acercan solas
Y la miel del existir
No es de tristeza.
Deja que el tranquilo suspirar de horas perdidas
Sueño de pasadas sonrisas solo sean…
Vete de mi lado
Hazte al camino vela en nave
Que a distancias el blanco vean
Los olvidados
Los sin vida.
Yo estoy sereno
Tranquilo estoy,
La noche que me cubre es fiel terreno
Por donde voy,
De donde estoy,
Solo por hoy.
Mañana ha de cantar la nueva aurora,
Las notas del dolor de nueva ausencia,
Y las naves del dolor lejos irán
Buscando del dios a quien adora
Ni pan,
Ni miel,
Solo su esencia
Han de traer hasta esas horas.
Deja que quede, amiga fiel,
Acurrucado aquí en silencio,
No sufro, estoy conmigo
Y las horas bajo el puente de la vida
Pesan menos que las cargas del amor.
El perro que pasa es fiel testigo
De la vida que en pobreza no es pecado
Mas nos muestra lo que es bueno
Y se llena con amor de nuestro amigo,
el silencio que otros temen y yo amo.
Deja que las horas secundarias
Al pensar en mis estrellas,
Brillen allá arriba cuanto quieran,
Sin llegar nunca hasta aquellas.
Cruz del monte es la semilla
Del vivir que aquí nos manda
Deja que se hunda en una manta
De colores, silencios, brisa y zapatillas.
Danza de reliquias cantadoras
Se hagan tus pupilas tan amantes
Porque brinden de sus vidas
Los que tienen, los viandantes,
El néctar mismo de tu aurora.
Y deja que yo duerma en esta piedra,
En este oscuro y sucio suelo
Las horas que me quedan bajo el cielo
Y las notas que me quedan
De tu bella y dulce voz de mil ensueños.
Deja que me muera
Aquí en silencio.

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